La melancolía en tiempos de incertidumbre

Melancolía en incertidumbreSu autora, la filósofa holandesa Joke J. Hermsen, es especialista en la vida y la obra de Hannah Arendt y Lou Andreas-Salomé, y publicó por primera vez este libro en 2017. Ahora, tres años después, en plena pandemia, y con un horizonte de posibilidades, ilusionantes algunas, y temibles otras, puede ser una ayuda valiosa para reflexionar sobre nuestra condición humana, nuestras relaciones, y nuestra determinación de no abandonar la esperanza.

Aquí se recoge un fragmento del libro tomado del apartado «Melancolía y catarsis»:

El arte puede ayudarnos a reencontrarnos con la experiencia del silencio (…). Porque el silencio que crea el arte, ese efecto amortiguador del exceso de ruido, nos pone al mismo tiempo algo delante -una imagen, una foto, una escultura- que aspira a retener nuestra mirada, que nos quiere provocar o seducir, pero que, sobre todo, nos quiere invitar a ver más allá de nuestra nariz. El silencio en el que nos vemos sumergidos parece, por tanto, una condición para ver las cosas con una mirada nueva o hablar -a gritos- con una nueva voz. El silencio, más que el objeto final del arte, sería más bien el punto de partida. El arte no ofrece un silencio sin más, sino un «silencio plus».

Joke-HermsenPero ¿qué hay detrás de ese plus? ¿Qué añade el arte? Esa es la pregunta sobre la que llevamos siglos devanándonos los sesos. (…) La experiencia estética no solo despierta sentimientos placenteros, sino también de melancolía, duda, asombro y extrañeza, porque el significado de una obra nunca es unívoco o evidente. Para llegar a comprender hace falta atención y paciencia. (…) Para llegar al fondo de aquello que estamos viendo, escuchando o leyendo, de tal forma que podamos interpretarlo, tenemos que hacer un esfuerzo por nuestra parte. El arte, cuando funciona, abre un espacio entre ver y comprender, entre el distanciamiento y la identificación; un momento de vacilación, en definitiva, que nos obliga a pensar.

En ese «in-between» -ínterin-, como lo llama Hannah Arendt, el pensamiento deja de reproducir opiniones manidas y aparece un espacio para que surja algo nuevo, aquello que nunca antes habíamos pensado.

(…) Desde el silencio o el sosiego, el arte crea el momento en que «nos reencontramos a nosotros mismos», invitándonos a explorar de nuevo nuestro paisaje interior y a transformar en implicación el distanciamiento que se ha producido con respecto a nuestro yo interior a causa de nuestras agendas llenas de compromisos y de los cantos de sirena de nuestros teléfonos, de tal forma que podamos vernos desde nuevas perspectivas y volvamos a sentirnos unidos a los demás en un plano espiritual. Ese es el «silencio de plus» que nos puede ofrecer el arte y que, sobre todo en estos tiempos tan bulliciosos, deberíamos cuidar especialmente. Porque no solo anhelamos un poco de silencio, cono escribió Rothko, sino también momentos de reflexión y contemplación en los que germinen nuevas esperanzas y nuevas formas de unión con los demás y con el mundo que nos rodea.

Joke J. Hermsen, La melancolía en tiempos de incertidumbre, Ed. Siruela, págs. 77 y 78.

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